Neolítico
Los rebaños neolíticos de Les Pixarelles combinaban pastos próximos y desplazamientos estacionales
El análisis de restos de ganado de la cueva de Tavertet identifica distintas formas de movilidad, una dieta de pastos abiertos y nacimientos concentrados en verano. La investigación muestra una gestión adaptada a los recursos del paisaje hace unos seis mil años.

En este artículo
Los ganaderos neolíticos de Les Pixarelles combinaban distintas formas de gestionar sus rebaños. Una investigación presentada el 3 de febrero de 2025 por la Universitat Autònoma de Barcelona reúne arqueozoología y análisis biomoleculares para estudiar cómo se alimentaba, se desplazaba y se reproducía el ganado vacuno de esta cueva de Tavertet, en Osona.
El conjunto analizado se sitúa entre 3942 y 3632 a. C. y procede de un enclave a unos 670 metros de altitud. Los bovinos representan alrededor del ochenta por ciento de los restos animales del lugar, una proporción poco habitual en los conjuntos ibéricos del Neolítico medio. Esa abundancia ofrece una oportunidad para examinar la gestión del ganado en un periodo comprendido aproximadamente entre 4500 y 3500 a. C.
El trabajo, publicado en PLOS ONE, está encabezado por Roger Alcàntara Fors, del grupo GRAMPO de la UAB, y María Saña Seguí, del grupo EarlyFoods. Participan también Richard Madgwick y Alexandra Nederbragt, de la Universidad de Cardiff, y Laura Viñas-Caron, de la Universidad de Copenhague. La financiación procede del ministerio competente en ciencia, ICREA Academia y la Fundación PALARQ.
Rebaños con pautas de movilidad diferentes
Parte del ganado permanecía cerca del asentamiento, donde podía atenderse la reproducción y aprovecharse la leche, mientras otros animales realizaban movimientos estacionales entre pastos de menor y mayor altitud. Los resultados muestran así trayectorias diferentes, compatibles con el aprovechamiento de recursos repartidos por el entorno.
Las variaciones reconocidas en el uso del paisaje permitirían responder a necesidades diferentes dentro de la explotación. Los autores las interpretan como indicios de una gestión deliberada y diversificada de los rebaños; las señales isotópicas distinguen esas pautas, aunque las rutas exactas siguen sin conocerse.
Los análisis de carbono y nitrógeno señalan una alimentación basada principalmente en plantas de tipo C3 de espacios abiertos. Los resultados no aportan evidencia de una suplementación intensiva ni del mantenimiento artificial de pastos para estos animales. El equipo propone una explotación con poca intervención directa en la alimentación, apoyada en los recursos disponibles en el medio.
Nacimientos ajustados a la estación
La reproducción presenta otra pauta significativa: los nacimientos se concentraban en verano. Los investigadores relacionan esa sincronización con la disponibilidad de hierba fresca y con una menor necesidad de suplementar al ganado durante el invierno. La producción de leche podía coincidir así con momentos relevantes del ciclo anual de la comunidad.
Los autores interpretan el conjunto como evidencia de conocimientos prácticos sobre el comportamiento animal y los ritmos del paisaje. El resultado cuestiona una imagen de ganadería neolítica basada exclusivamente en rebaños poco controlados. La gestión podía ser compleja sin requerir una transformación intensiva de los pastos ni una alimentación suplementaria constante.
La composición del conjunto faunístico, la información biomolecular sobre dieta y movilidad y el calendario reproductivo aportan indicadores complementarios. Su análisis conjunto, dentro del contexto arqueológico, permite explorar decisiones ganaderas que el número de huesos encontrados no revela por sí solo.
La elevada representación del vacuno hace de Les Pixarelles un caso especialmente definido para comparar con otros conjuntos ibéricos del periodo. El contraste permite valorar cómo cambiaban las estrategias según la altitud, los recursos y las necesidades de cada asentamiento.
La documentación de desplazamientos estacionales y animales mantenidos cerca del lugar habitado aporta una imagen concreta de esa diversidad. Los restos de la cueva permiten investigar una ganadería que articulaba alimentación, movilidad y reproducción, con decisiones adaptadas a un paisaje de montaña y a los recursos de cada estación.
Les Pixarelles y el registro ganadero del Neolítico medio
La cueva de Les Pixarelles, en Tavertet, conserva un conjunto neolítico especialmente útil para estudiar el ganado vacuno. Su ubicación elevada y la abundancia de restos de bovinos permiten relacionar las prácticas ganaderas con el aprovechamiento de distintos espacios del entorno de Osona.
El vacuno representa alrededor del ochenta por ciento de los restos animales estudiados. Esa abundancia convierte Les Pixarelles en una referencia para examinar el pastoreo del Neolítico medio. Los análisis de dieta y movilidad se relacionan con una colección arqueológica fechada entre 3942 y 3632 a. C., en un entorno de montaña donde los recursos variaban a lo largo del año.
Los animales mantenidos cerca del enclave y los desplazados a pastos de distintas altitudes relacionan leche, reproducción y alimentación estacional dentro de esas estrategias. En los huesos y dientes de la colección quedan indicios de actividades que rara vez dejan instalaciones reconocibles, como los recorridos de los rebaños entre áreas de pasto.



